Sable

El sable es un arma blanca curva y (generalmente) de un solo filo, pensada para cortar y desarrollar velocidad en el combate. Su origen se remonta a la edad media, pero su popularidad surgió en la caballería e infantería (oficiales) durante el siglo XIX e incluso XX. Este carácter curvo de la hoja y su filo único, diferencia tradicionalmente al sable de la espada.

Surgió por la necesidad de velocidad en combate, ya que este tipo de arma logra cortar y no dejar incrustada la hoja del arma en el cuerpo del adversario (al contrario de la mayoría de las espadas de una mano, que son de estocada).

La curvatura, que está ubicada generalmente desde la punta hasta la mitad del sable, genera un tajo profundo.

La curvatura del sable pretende conseguir, en teoría, que un hombre a caballo, al descargar el brazo con esta arma, dibuje un amplio círculo sobre el infante logrando que en el punto de corte el sable siempre sea tangencial. Por esta razón no se ensarta, sino que corta, con lo que aumenta la herida sin clavar el arma. Debido a ello los sables pensados para caballería tienen una gran curvatura, son casi circulares; los pensados para infantería poseen una curvatura menor, pues debe concederse importancia a la función defensiva: mantener alejado al enemigo y parar sus golpes.

Al ser armas reservadas para oficiales, la mayoría de los sables poseen incrustaciones o decoraciones que los convertirían en una pieza de exhibicionismo y jerarquía durante los eventos sociales de los altos mandos.

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