Fragmento N°182

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Greg se incorporó rápidamente, y corrió hacia donde se encontraba Mnyma, el pequeño tenía sus ojos perdidos en el vacío y no reaccionó cuando Gregor lo agarró por los hombros.

— Mnyma, ¿Estás bien?— Consultó El Celta.

El joven no respondió, lo único que cambió en su rostro fue la posición de una pequeña lágrima que perdió la inercia y atravesó toda su mejilla hasta llegar a sus labios.

Gregor oprimió el deseo de abrazarlo, le había salvado la vida, y lo tomó por la cintura para alzarlo y colocárselo a cuestas, en el movimiento su pie tropezó con algo. Al inclinar su vista se percató que el objeto redondo que había golpeado con la punta de su bota, era la granada que Hicks tenia en su mano justo antes de que Hein lo alcanzara por la espalda. Sin dudarlo, la levantó y depositó en su bolsillo. Mirando a Mnyma tomó la pistola extrayéndola de su mano, el pequeño no opuso resistencia y sus dedos cedieron cuando Greg sujetó el arma por el cañón aún caliente, su mecha seguía encendida.

Guardó la pistola en su cintura cruzándola, y alzó al pequeño, luego giró para buscar desesperadamente a Favre. El galo se encontraba luchando con Hein varios pies más adelante, la furia inicial con la cual Antoine arremetió inicialmente había menguado. Ahora tanto él como Hein se estudiaban mutuamente, tratando de no desperdiciar la poca energía que aún les quedaba, ambos sudaban copiosamente mientras respiraban con dificultad.

En ese instante Umbukeli emergió por la entrada del túnel, había regresado a toda velocidad luego de dejar a Edahi dentro del bote repostado en el acantilado. Greg se acercó a él y dijo: — Toma al pequeño, no regreses, nosotros iremos tras de ti.—

Umbukeli asintió y tomó el cuerpo de Mnyma cuando Gregor se lo entregó. El pequeño abrazó por el cuello al somalí, hundiendo su rostro en el pectoral de este mientras sollozaba. Sin demorar un segundo, Umbukeli giró y volvió a adentrarse en el túnel con Mnyma sobre su pecho como un diminuto marsupial.

Greg volteó y se unió a Favre, empuñando su espada y con su cuerpo cubierto de sangre.

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