Fragmento N°225

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Piet Hein se encontraba en el alcázar de El Mercurio, desde hacia varios minutos observaba los mapas que había desplegado sobre la mesa. En silencio trazaba líneas con su dedo índice, siguiendo las anotaciones que se encontraban garabateadas en el viejo y amarillento pergamino. Sobre el mapa, se encontraban dos pequeñas figuras de ajedrez marcando diferentes posiciones, un alfil simulaba ser El Mercurio, y algunas pulgadas por delante un peón marcaba la posición de El retiro. Mientras leía con detenimiento algunas palabras borrosas que se habían anotado cerca de la posición donde ahora se encontraban, murmuró:— Maldita sea…— y dio un golpe con su puño sobre la mesa.⠀

Al golpear la mesa, esta se tambaleó, y el alfil cayó hacia un lado. Jameson, el primer oficial holandés, se apresuró a tomar la pequeña pieza y colocarla nuevamente de pie para que marcara la ubicación real en la cual se encontraban. Luego de acomodar al alfil, Jameson regresó estoico a su posición junto a la mesa y dijo:—¿Qué lo intriga capitán?—⠀

Fastidiado, Hein levantó su vista y dirigiéndose a su oficial dijo:—¿Usted qué cree?—⠀

Dudando, Jameson respondió:—¿Cuánto tiempo tardaremos en alcanzarlos?—⠀

Hein negó con su cabeza, y hurgó con su mano en su cintura. Luego extrajo una daga de su cinturón y comenzó trazar una linea en el mapa con el filo del arma diciendo:—Ese maldito sabe que lo alcanzaremos, ya nos ha demostrado que es más astuto de lo que pensábamos, algo trama.—⠀

Jameson abrió su boca para hablar, pero antes de que sus palabras emergieran Hein lo interrumpió señalándolo con la daga y diciendo:—Ahórrate los comentarios inteligentes por favor… la pregunta es, ¿por qué ese maldito escocés se dirige hacia esos islotes? ¿cómo demonios pretende evadirnos en esas aguas?—⠀

El primer oficial se abstuvo de realizar alguna acotación y se mantuvo en silencio esta vez.⠀

Piet Hein comenzó a jugar con el filo de la daga posando su pulgar sobre la punta de esta y haciéndola girar, mientras observaba el mapa, por dentro pensaba: «Qué tramas maldita rata, ¿cómo planeas evitar que te estrangule con mis propias manos?».⠀

Mientras meditaba, observaba el conjunto de islas que se encontraban por delante de ellos, algunas pulgadas hacia el norte del peón. Junto al dibujo borroso de pequeños islotes se encontraba una leyenda borrosa garabateada que recitaba «𝔠𝔞𝔲𝔱𝔢𝔩𝔞, 𝔞𝔯𝔯𝔢𝔠𝔦𝔣𝔢𝔰-𝔟𝔞𝔫𝔠𝔬𝔰 𝔡𝔢 𝔞𝔯𝔢𝔫𝔞».⠀

Finalmente Hein dijo:—Juro que mataré al malnacido que nos dio este mapa.— y clavó su daga con fuerza en la mesa, justo sobre la leyenda, al lado de la posición donde se encontraban las pequeñas islas.⠀

Miró a Jameson diciendo:—Estaré junto al timonel, alista a los hombres y preparara las bengalas, parece ser que cazaremos en la noche.—

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