Fragmento N°242

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Luego de la segunda descarga, una cortina de humo se expandió por todo el habitáculo. Favre volvió a acercarse de manera apresurada hacia la apertura de la tronera, y asomó su cuerpo para observar al exterior. Durante un segundo no logró divisar a la nave holandesa, pero luego pudo apreciar su silueta. El Mercurio avanzaba sobre el océano, recortando rápidamente la distancia entre ambas naves. El galo pudo apreciar que había algunos daños superficiales sobre su proa donde antes solía estar el bauprés. Favre se percató que el orificio que le habían ocasionado en el primer encuentro en la bahía de Tortuga, podía ser un punto débil donde concentrar el fuego.⠀

Mientras su cuadrilla recargaba el cañón, él continuaba analizando la situación, exponiendo su cuerpo, asomándose por la tronera. ⠀

Alzando su voz , ordenó:—Concentren el fuego sobre la proa.—⠀

Mientras el galo observaba, una bocanada de humo emergió de la nave holandesa, y luego de un instante una explosión de astillas se originó cuando los proyectiles impactaron contra el lateral de El Retiro. Nuevamente algunos fragmentos golpearon el cuerpo de Favre, pero este se mantuvo estoico, observando a sus enemigos. Los holandeses continuaban aproximándose, pero no intentaban colocarse de lado, paralelos a ellos para poder tenerlos en rango con todos sus cañones. Por el contrario, parecían intentar aproximarse a toda velocidad, dispuesto a abordarlos rápidamente.⠀

Por algún motivo que el galo desconocía, Greg había anticipado que el viejo Hein intentaría realizar un abordaje antes que acabarlos a distancia con sus cañones. Favre esbozó una tibia sonrisa y pensó: » El capitán tenía razón, esperemos que su idea funcione.»⠀

La voz de Smith lo volvió a enfocar:—¡Listos para otra descarga!—⠀

Antoine giró y volvió a colocarse en la parte trasera de su culebrina para apuntar, elevando su voz dijo:—¡Que esos malditos paguen el precio que se debe si quieren nuestras cabezas! ¡fuego!—⠀

Varios proyectiles lograron impactar en la misma zona, penetrando la parte frontal ya maltrecha de la nave holandesa, destrozado una sección del castillo de proa.⠀

Al intentar recargar, el galo tomó uno de los palanquines y al tirar de él notó que requería de una fuerza mayor a la vez anterior. Fue en ese momento cuando se percató que uno de los marineros de su cuadrilla había sido alcanzado por un fragmento de gran tamaño desprendido de la estructura de la nave. El sujeto se encontraba recostado junto a la culebrina, sus compañeros no intentaban socorrerlo ya que todos estaban concentrados en la tarea de colocar el cañón en su posición de disparo.⠀

Mientras Favre tiraba de los palanquines, gritó:—¡Herido! Fausto, ¡¿dónde demonios estás?!.—

Procesando…
¡Lo lograste! Ya estás en la lista.

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