Fragmento N°278

El Llamado del Ocaso

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Lo primero que llamó su atención de la nota enviada a su hermano, es que estaba fechada algunos días luego de que ella se separara de su padre y marchara rumbo a Europa junto al Sr Du Toit. El trazo era prolijo, pero la forma de escribir era sustancialmente diferente.⠀

En el destinatario aclaraba: «Teniente Hein Cees. Última posición confirmada, baluarte de Bergen op Zoom.».⠀

Elizabeth dijo en voz baja:—Sigues en casa.— aunque para sus adentros pensó que al menos se encontraba sustancialmente más cerca de casa que ella en ese momento.⠀

Con delicadeza abrió la carta, el contenido no era muy extenso pero leyó lentamente cada palabra, moviendo sus labios sin emitir sonido, reproduciendo lo que yacía sobre el amarillento trozo de papel.⠀

Iniciaba con un tono cordial: «Querido Cees. Las circunstancias que debo transmitirte no son del todo favorables para nuestros objetivos. Contra todo pronóstico, el destino ha decidido colocarse en nuestra contra y ahora nuestras intenciones corren peligro.»⠀

El siguiente párrafo continuaba: «La niña y la llave fueron interceptadas por un aparente ataque aleatorio a manos de un corsario escocés denominado El Celta. La inteligencia de la compañía me ha informado que el último avistamiento de su nave fue por parte de un navío de la flota española, en el borde exterior de las Antillas. Nuestro infiltrado en las fuerzas hispanas confirman la zona como el cuadrante habitual donde opera este corsario.»⠀

Elizabeth se detuvo un instante. Comprendía las habilidades de la inteligencia holandesa, pero aún no lograba como era que su padre había logrado encontrarla a ella y a sus captores en la inmensidad del Atlántico.⠀

El siguiente párrafo era algo confuso y extremadamente corto: «Confío en que podremos revertir el destino, pues no hay destino sin ambos, no hay futuro en el pasado.»⠀

Finalmente, concluía del siguiente modo: «Sin más información, debo partir con suma urgencia para lograr dar con el paradero de la niña, garantizar nuestro futuro y proteger el nombre de nuestra familia. Deseando que estas palabras te encuentren en las mejores condiciones. Tu padre, Hein Piet.» ⠀

En pocos minutos, volvió a leerla varías veces. Cada vez que repasaba las líneas, parecía arribar a la misma conclusión, y una frase carecía de sentido, como extraía de otra narración y depositada allí.⠀

Volvió a leer pero esta vez en voz suave y pausada:—Confío en que podremos revertir el destino, pues no hay destino sin ambos, no hay futuro en el pasado.—⠀

Reflexionó mientras repetía las últimas palabras:—…no hay futuro en el pasado.—⠀

En su mente, se preguntó, «¿Qué es lo que intentas decir?»⠀

El golpeteo de la lona contra el parante de la carpa la distrajo, y volvió a observar hacia el exterior. Absorta de lo que ocurría a su alrededor, trataba de encontrarle sentido a esas palabras.⠀

Tomó el guardapelo de su padre y observó nuevamente la diminuta pintura. Con el pulgar recorrió el borde del recuadro mientras repetía:—… pues no hay destino sin ambos, no hay futuro en el pasado.—⠀

Mientras más observaba la silueta de su madre, algo en su interior emergía con fuerza, como si tuviese sentido repetir esas palabras mientras observaba el guardapelo.⠀

Voces lejanas hicieron que escapara del trance en el cual se encontraba.⠀

Procesando…
¡Lo lograste! Ya estás en la lista.

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