Fragmento N°300

El Llamado del Ocaso

Lee El Llamado del Ocaso desde el Fragmento N°1

Sostuvo la mirada algunos segundos, viendo cómo se alejaban los tres hombres. Elizabeth nunca había tenido una  postura definida respecto a los tres sujetos, a pesar de que Jameson le había manifestado cierto desagrado por Roos Vermeulen. En el tiempo que habían compartido, mientras se encontraban varados en la playa, no había logrado entablar una relación con ninguno de los tres marineros holandeses.

Al verlos alejarse por el muelle, sintió una sensación ambigua, compuesta por notas  de nostalgia y una extraña percepción de riesgo.

La voz de Favre hizo que volviera a enfocarse:—⁣Parece ser que el sujeto que nos espera sobre el muelle es el recaudador.—⁣

Arthur comentó:—⁣Se lo ve ansioso, si no le damos una pieza de oro hará que todos los cañones del puerto apunten hacia nosotros.—⁣

Favre sonrió diciendo:—⁣No lo hagamos esperar, hace tiempo que no veo caras nuevas, por más que su único interés sea sacarnos dinero, es bueno ver otro rostro luego de tanto tiempo.—⁣

El galo se encaminó hacia la escalera lateral para descender mientras completaba—Además, hace tiempo que no disfruto de regatear con alguien que intenta robar mi dinero.—⁣ y guiñó un ojo mientras bajaba al amarradero. 

Elizabeth se aproximó a la barandilla y escudriñó el horizonte. La ciudad era un hormiguero, por todos ladoLee la historia desde el Fragmento N°1s se veía gente yendo de un lugar a otro con mercancías, carretas, canastos o productos en sus propias manos. A su vez, los edificios estaban dispuestos de manera desorganizada, en gran parte debido a que las construcciones habían sido destruidas y levantadas varias veces durante la corta vida de la colonia.

Mientras ella observaba, tomó la barandilla con ambas manos y comenzó a reflexionar sobre lo que los próximos días depararían para sus vidas.

El contacto con la madera fría de la baranda ayudó a que su mente se despejara.

Fue invadida rápidamente por todas las dudas que la atormentaban desde hace semanas. No comprendía los motivos que habían llevado a su padre a querer acabar con ella y todos los que la rodeaban. Ni siquiera se sentía segura de seguir llamándolo  «padre».

Tampoco comprendía porqué su hermano Cees era el encargado de asesinarla una vez que llegara a su hogar, ni cuál era el rol y la implicancia de Cees en la historia que comenzaba a formarse ante sus ojos.

En voz baja, prácticamente inaudible, dijo para sí misma: —⁣¿Por qué lo hicieron? ¿Qué les he  hecho?—⁣ pero sus palabras fueron apagadas por el viento gélido del puerto.

Todo en su mente eran contradicciones, «¿por qué Piet Hein guardaba en su cajón personal el guardapelo y el collar de su madre?. Si la quería muerta, ¿por qué sus últimas palabras fueron «…eres igual a tu madre…»?.

Pero lo que más atormentaba su mente era la llave, el extraño prendedor de metal, de apariencia inofensiva, pero aparentemente invaluable. 

«¿Qué poder contiene este objeto?, un poder lo suficientemente grande como para alentar a un padre a matar a su hija», pensaba por dentro.

«¿Qué abre?”, y por otro lado tampoco comprendía si Cees tenía conocimiento de lo que la llave abría. Aunque suponía que debía saberlo, ya que él tenía en su poder la segunda llave.

Un movimiento sutil de la nave hizo que la cubierta se moviese. Ella percibió el movimiento y una sensación de mareo la cubrió, provocándole náuseas.

Elizabeth llevó la mano a su estómago, sabía que luego de años navegando, no era propensa a los mareos o náuseas. Pero desde hacía algunos días comenzaba a sentirse mal por las mañanas.

El síntoma por sí solo no revelaba nada, pero otro indicio le preocupaba. Su último período debía haber llegado hace varios días, y su ausencia demostraba que la vaga idea que se formaba en su mente podría ser real.

Se sintió perturbada, demasiadas ideas y cambios potenciales se entrecruzaban en su cabeza. La voz de Favre volvió a llamar su atención, y agradeció tener en que ocupar su mente nuevamente. 

Giró y se dirigió hacia el galo para ver qué necesitaba.

[Fin de la primera parte de la historia]

La historia continua en la segunda parte, titulada: El Filo del Tiempo.

El Filo del Tiempo comienza en el Fragmento N°301

Procesando…
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