Fragmento N°36

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La costa estaba desolada, solo el mar y el viento se oían a la distancia. Luego de la escaramuza que los hombres de Greg habían mantenido con los nativos, una veintena de cuerpos yacían esparcidos en la franja costera.

Sobre la arena, algunas flechas incrustadas interrumpían el paisaje, emergiendo como si fuesen espigas de algún arbusto. La zona donde habían evacuado tenía una mayor concentración hombres caídos que el resto de la playa. En el punto álgido de la batalla, allí fue donde se desató el mayor número de bajas.

Algunos objetos que habían sido abandonados durante la huida, barriles, un remo solitario, y otras pertenencias, flotaban con el vaivén del mar, y eran arrastrados por el suave oleaje provocando una visión desolada y apocalíptica.

Si un hombre hubiese estado de pie en esa situación, el único movimiento que notaria seria el del mar y el de los objetos que la marea traía para volverse a llevar segundos más tarde. Nada parecía interrumpir la escena, fue como si un artista necesitase que todos los elementos se quedaran en perfecta quietud para capturar el paisaje en su obra.

El cuerpo de Coise, se encontraba boca abajo en la arena, las olas en su avance lograban cubrir sus piernas y llegaban hasta su cintura.

El grumete había sido herido en un hombro por una flecha, y mientras yacía herido en el suelo, su cuerpo había sido pisoteado varias veces por los hombres que sostenían una batalla a su alrededor, lo que le había fracturado al menos dos costillas.

El dolor lo había dejado inconsciente, y dándolo por muerto, Greg y la tripulación, lo habían abandonado.

Coise había despertado súbitamente, seguía boca abajo, y no tenía las fuerzas para girar. Por el estado de las heridas se percató que había transcurrido aproximadamente un día desde que lo habían abandonado. Usó todas sus fuerzas para girar y quedar boca arriba hacia el sol.

Cuando lo logró, inclinó su cabeza para ver hacia el mar, vio ver una nave ingresando a la bahía, no la reconoció, no eran ni las velas ni la figura de El Retiro. Intentó sostener la mirada, pero el dolor lo invadió y volvió a desmayarse.

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