Fragmento N°147

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La brisa nocturna empujaba con fuerza la nave, hinchando sus velas, haciendo chillar los andamios y el cordaje. La quilla de El Retiro cortaba el oleaje de manera fina, apenas imperceptible en la noche clara, de modo tal que el romper de las olas contra el casco generaba un sonido apenas audible.

Se estaban acercando a la costa, por lo cual Arthur decidió arriar parcialmente las velas. No fue necesario dictar la orden, solo hizo el gesto pactado con su cabeza y un grupo de marineros comenzó a plegar la vela de cebadera y mesana. Sabía que debía acercarse aún más, pero siempre manteniendo a raya las baterías costeras de la guarnición.

Se encontraba de pie en el alcázar, a su lado se hallaba Elizabeth, Arthur Digby dijo:—Srta Hein, nos estamos acercando, sería de mucha utilidad que pueda identificarlo lo más pronto posible.— Elizabeth no respondió, en silencio, escudriñaba el horizonte con un catalejo en busca de su objetivo.

Arthur insistió:—Srta Hein…— Elizabeth lo interrumpió súbitamente:—Recuerdo cuáles son mis ordenes Arthur, en cuanto logre divisarlo serás informado.— Ansioso, Arthur dirigió su vista al horizonte, estaban entrando en la bahía, podía observarse con claridad la silueta del muro principal, las torres de guardia y sus antorchas iluminando las baterías que protegían el rudimentario puerto. Dentro de la bahía, una docena de naves descansaban ancladas, aún pequeñas desde la distancia que llevaban, pero sus siluetas eran visibles, como trozos de corcho meciéndose en el agua. Recorrió rápidamente las naves, y luego elevó la vista al cielo, por dentro recitaba: «Vamos capitán, deme la maldita señal.» Repentinamente un destello resplandeció sobre los edificios, parecía una luz similar a las demás, pero se desprendió del suelo y trepó en la noche.

Arthur alarmado dijo:—Srta Hein, lo necesitamos ¡Ahora!.—

Elizabeth respondió:—¡Allí está!, a la izquierda, oculto detrás de la pequeña galera de velas latinas.—

—¿Segura?— consultó Arthur.

Elizabeth quitó su vista del catalejo para dirigirse a Arhur:—Creo poder tener la habilidad de reconocer la nave de mi padre.—

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